Cómo se pagó el pedestal de la Estatua de la Libertad: la colecta de Joseph Pulitzer

El pedestal de la Estatua de la Libertad se pagó en buena parte con una colecta popular. En marzo de 1885, con la obra parada por falta de dinero, el periódico New York World de Joseph Pulitzer pidió donativos a sus lectores y prometió publicar el nombre de cada donante, diera lo que diera. En unos cinco meses reunió algo más de 100.000 dólares de más de 120.000 personas, la mayoría con menos de un dólar. Con ese dinero se terminó la base y la estatua pudo montarse en 1886.

Quién tenía que pagar qué

El reparto se acordó desde el principio: Francia pagaba la estatua y Estados Unidos, el pedestal sobre el que iría montada. En Francia, la Unión Franco-Americana de Édouard de Laboulaye reunió el dinero con banquetes, espectáculos y una lotería, y Bartholdi terminó la figura en París en 1884. El 4 de julio de ese año se entregó al embajador estadounidense en una ceremonia en la capital francesa.

En Nueva York, un comité presidido por el abogado William M. Evarts se encargaba de la base. El diseño era del arquitecto Richard Morris Hunt, y la obra arrancó sobre los muros de Fort Wood, en la isla de Bedloe (hoy Liberty Island). Quién hizo cada parte del monumento está explicado en quién hizo la Estatua de la Libertad.

Parte Quién la pagó Cómo se reunió el dinero
La estatua de cobre y su estructura interna Francia Donaciones, actos benéficos y una lotería organizados por la Unión Franco-Americana
El pedestal Estados Unidos Comité de Evarts (exposiciones, actos y aportaciones privadas) y, al final, la colecta del New York World
El terreno Gobierno federal El Congreso autorizó en 1877 usar la isla de Bedloe, que ya era propiedad federal

Por qué se paró la obra del pedestal

El comité estadounidense no conseguía el dinero. Organizó exposiciones de arte, funciones y otros actos, pero la recaudación se quedaba corta y, entre finales de 1884 y principios de 1885, la obra se detuvo. Uno de esos actos fue la exposición benéfica de 1883 para la que Emma Lazarus escribió el soneto «El nuevo coloso», que años después acabaría en una placa del pedestal. Qué dice el poema y por qué es famoso está en el poema de la Estatua de la Libertad.

Las instituciones tampoco ayudaron. En 1884, el entonces gobernador de Nueva York, Grover Cleveland, vetó una ley estatal que destinaba 50.000 dólares al pedestal, y el Congreso no llegó a aprobar una partida federal. Mientras tanto, la prensa de otras ciudades, como Filadelfia o Boston, sugería quedarse con la estatua si Nueva York no era capaz de pagar su base.

Cómo fue la colecta del New York World

Pulitzer había llegado a Estados Unidos desde Hungría siendo joven y en 1883 había comprado el World. El 16 de marzo de 1885 publicó un editorial en el que culpaba a los ricos de Nueva York de no poner el dinero y pedía a la gente corriente que lo hiciera. La promesa que movió la campaña fue sencilla: el periódico imprimiría el nombre de todos los que donaran.

Durante meses, el World publicó listas de donantes y cartas que llegaban con las monedas: niños que entregaban sus ahorros, trabajadores, inmigrantes recién llegados. Ese seguimiento diario mantuvo la campaña en portada y, de paso, hizo crecer las ventas del periódico. En agosto de 1885 la colecta superó el objetivo de 100.000 dólares, aportados por más de 120.000 personas.

Mientras tanto, la estatua ya había cruzado el Atlántico: llegó a Nueva York el 17 de junio de 1885 a bordo de la fragata francesa Isère, desmontada en unas 350 piezas repartidas en 214 cajas. Las cajas esperaron a que el pedestal estuviera terminado.

Qué pasó después

Con el dinero asegurado, el pedestal se terminó en abril de 1886. Después se levantó la estructura interna de hierro y se fijaron las planchas de cobre, y la estatua se inauguró el 28 de octubre de 1886, con Grover Cleveland ya como presidente del país. Cómo fue ese día lo contamos en la inauguración de la Estatua de la Libertad, y el resto de la cronología, en la historia de la Estatua de la Libertad.

La colecta de Pulitzer se cita a menudo como uno de los primeros ejemplos de financiación colectiva a gran escala: muchas aportaciones pequeñas, un medio que las da a conocer y una lista pública de quién ha participado.

Ver el pedestal hoy

El pedestal se puede visitar con un billete específico que incluye el acceso a su interior y al mirador de la parte alta. Los cupos son limitados y el único vendedor autorizado del ferry es Statue City Cruises; las diferencias entre billetes están en entradas para la Estatua de la Libertad y qué se ve arriba, en subir al pedestal.

Preguntas frecuentes

¿Quién pagó la Estatua de la Libertad?

La estatua la pagó Francia con dinero reunido por la Unión Franco-Americana. El pedestal lo pagaron los estadounidenses, sobre todo gracias a la colecta del New York World en 1885.

¿Cuánto se recaudó con la campaña de Pulitzer?

Algo más de 100.000 dólares de la época, aportados por más de 120.000 donantes en unos cinco meses. La mayoría dio menos de un dólar.

¿Por qué no lo pagó el Gobierno?

El Congreso no aprobó una partida para el pedestal y, en 1884, el gobernador de Nueva York, Grover Cleveland, vetó una ayuda estatal de 50.000 dólares. Por eso la obra dependió de donaciones privadas.

¿Estuvo a punto de irse la estatua a otra ciudad?

Hubo periódicos y ciudades, como Filadelfia o Boston, que se ofrecieron a acogerla si Nueva York no pagaba el pedestal. La colecta de Pulitzer zanjó la cuestión.

¿Qué tiene que ver Emma Lazarus con el pedestal?

Escribió «El nuevo coloso» en 1883 para una exposición benéfica que buscaba fondos para el pedestal. En 1903 el poema se colocó en una placa de bronce dentro de la base.